Artistas Leoneses

Portal de contenidos digitales
y divulgación artística
Cambiar color de fondo
Inicio » Artistas » Francisco Suárez
Selecciona una artista de la lista


O bien, realiza una búsqueda
» Últimos artistas con obra nueva

Francisco Suárez

www.franciscosuarez.net


Francisco SuárezExtracto de una conversación con Francisco Suárez

Quizás lo que más sorprende cuando uno entra por primera vez en tu taller es la abundancia de restos y huellas del trabajo. Todas esas cintas adhesivas de colores que penden aquí y allá por todas partes cubriendo del suelo al techo, las puertas, incluso algunas obras ya terminadas, dan la impresión de que por este lugar han corrido verdaderos ríos de pintura.

Alguien dijo que mis cuadros parecen una consecuencia casi lógica del entorno. Para mí el acto físico de pintar es muy importante a nivel personal, vital y en muchos momentos me comporto como un expresionista abstracto típico, en el sentido de que las imágenes son resultado directo de la acción, del proceso de creación.

Hay una constante que se detecta muy nítidamente en tu obra, que es el deseo de poner en relación el azar con lo racional, la aportación de la naturaleza y de lo instintivo con la intervención ordenadora del artista.

Se podría decir que es un hilo conductor que ha ido guiando mi trabajo. Realmente esta fascinación por los contrastes surgió cuando me dedicaba a estudiar las pintadas y el entorno callejero en que aparecen. Me interesaba cómo conviven en un mismo muro los componentes racionales propios de la arquitectura con la gestualidad espontánea de la escritura de las pintadas, y todo ello en medio de la actuación del azar que hace que una pared se desconche, o se caiga, o que aparezca musgo. Todos esos estímulos visuales juntos, que se han encontrado ahí por casualidad, dan lugar con frecuencia a unas imágenes increíblemente sugerentes.

Tu trabajo desde hace ya unos años ha desembocado en una abstracción de tintes geométricos. Sin embargo, a pesar de que se podría asociar tu pintura con las tendencias racionalistas, no cabe duda de que subyace una pulsión lírica más que evidente, una temperatura caliente. Me parece que este es un aspecto interesante porque, aunque le da un carácter muy distintivo a tu obra, también es una de las señas de identidad de parte de la mejor pintura reciente.

En mi caso la raíz de ese carácter caliente se encuentra seguramente en el uso del color, que para mí es una de las claves irrenunciables. Yo encuentro en el color el elemento más seductor de la pintura y, por lo tanto, el que más nos puede hacer disfrutar. Por eso trato de ajustarlo al máximo para que alcance el mayor poder de comunicación posible.

Pero, yo creo que también se debe a tu actitud constante de no renunciar a ese diálogo con el azar, hasta el punto de que consigues que durante el proceso pictórico orden y casualidad se fundan completamente, por ejemplo en esos campos de líneas que son tan característicos en tus imágenes.

Sí, en los campos de líneas se aprecia muy bien esa fusión, ya que son la huella de gotas escurriendo en paralelo. Coloco una hilera de gotas de color y me alejo para ver cómo, al fluir, las líneas surgen por sí solas. Me gusta mucho esa manera de pintar, dejando que la pintura ejecute su propia necesidad. Se podría decir que soy en realidad un coautor. Aunque siempre me reservo la posibilidad de intervenir para detener o modificar el movimiento de la pintura. Durante los segundos que dura ese proceso en que el cuadro está apareciendo se toman decisiones muy rápidas en las que, muchas veces, el todo o la nada están en juego.

Seguramente, te sirvieron de experiencia aquellas pinturas de gran formato que hiciste a mediados de los noventa, que eran sobre todo el resultado de enormes cantidades de pintura que fluía a un lado y a otro, incluso hasta que la propia densidad de la pintura al secarse detenía el proceso.

Si se observa retrospectivamente mi trabajo, es fácil darse cuenta de que ha ido oscilando periódicamente entre una pintura en la que casi todo es azar, comportamiento de los materiales con una intervención mínima del autor y el polo contrario, o sea, pinturas casi completamente geométricas.
Por eso, me resulta especialmente interesante mi obra en este momento, porque pienso que he conseguido en estos cuadros una armonía muy natural. No hay enfrentamiento entre las partes. Construyen un todo muy equilibrado que deja libre al espectador para adentrarse en las imágenes.

Pero el objetivo final no sólo consiste en conciliar lo casual con lo geométrico. Parece que al poner en conexión ambos extremos surge una realidad diferente, superior a la simple suma de las partes que conforman las imágenes.

Es verdad que al unir elementos de origen tan distinto el primer resultado que se obtiene es que unos potencian el carácter de los otros. Pero lo verdaderamente importante para mí no es tanto el juego con el lenguaje pictórico y sus posibilidades, como encontrar imágenes en las que poderme reconocer. Dicho de otro modo, crear imágenes en las que dar cuerpo a ciertos temas, vividos o soñados. Mis cuadros son una especie de autobiografía que en muchas ocasiones es más interna que externa, más inventada o recreada que vivida realmente.

De modo que no se trata de una abstracción completa. Se diría que representan temas concretos, que hay una idea muy clara de qué escena se quiere recrear.

Quizás la palabra escena no sea la más adecuada. Prefiero hablar de clima, de generar un determinado clima en el que se vuelven visibles algunos posos. Yo no soy un pintor naturalista, claro, aunque seguramente tampoco abstracto del todo. Me refiero a que no me siento demasiado interesado por los aspectos formales en sí mismos, no reparo mucho en ellos.

Sin embargo es indudable que le das mucha importancia al acabado, a las cualidades visuales de la pintura. Se nota que tienes un gran dominio técnico.

Me encanta la pintura, la de todas las épocas. Creo que es la imagen sublime por excelencia, la que mejor y más fácilmente me llega. Y siento un gran respeto por la técnica. La piel de la pintura me fascina y disfruto cuando consigo algunos acabados especialmente aterciopelados. Pero mi atención se centra más bien en alcanzar ese punto en que las imágenes expresan algunos temas que para mí son importantes y, desde luego, en hacerlos compartibles por los demás, lograr comunicarlos.

Algunos de esos temas tienen que ver con las grandes preguntas…

Pero no necesariamente con las que se han abordado desde la filosofía o la religión. Siempre hay un componente mucho más inmediato, más ligado al día a día, a lo que se encuentra o se pierde. En mi obra es esencial, por ejemplo, la relación con la naturaleza, con la tierra y con el cielo, o la percepción que tengo de mí mismo y de las personas más cercanas.

No obstante, me parece que algunos de tus cuadros tienen una carga espiritual muy fuerte. Me refiero sobre todo a ésos en que predominan los colores oscuros, rojos, granates, negros, en medio de los cuales surge una línea de luz. Sugieren una idea de trascendencia, de revelación.

La idea de revelación es fundamental. Creo en el arte como una revelación, en el sentido de que es una forma de conocimiento interior. Pero al lado de esa visión contemplativa, arropándola, hay también elementos que insinúan lo paisajístico, aunque sea muy levemente. Me gustaría crear un marco en el que el espectador pudiese sentir la experiencia de una realidad distinta, más profunda, quizás trascendente.

Esto se aprecia también en los títulos que eliges tan cuidadosamente. Hay un cierto tono poético en el que se mezcla el misticismo con las referencias a lo real, a la naturaleza y a la vida. Es una especie de panteísmo.

Yo creo que toda obra de arte trata sobre algo concreto. Los títulos son importantes en general en cualquier obra porque pueden ayudar a que ésta se perciba mejor, a dirigir la sensibilidad del espectador en una determinada dirección. Aunque en mi caso quizás más que de títulos habría que hablar de deseos, de dedicatorias, de comentarios. Sobre todo intento poner hitos para la memoria. Una estrategia para combatir el paso del tiempo y el olvido.

Alex Loney


Flecha decorativa Contactar con
Francisco Suárez